El día de mi suerte

Hace 8 meses que me detectaron el cáncer ya. Menudo viaje. Me he dado cuenta de algunas cosas que por lo general ya sabía pero no les daba suficiente importancia. Ahora supongo que las tengo más presentes aunque, como todo en la vida, será algo temporal.

Os comparto algunas de las ideas que me han quitado el sueño estos meses para ver si de esta forma consigo aplicarme algo de lo que predico.

1. No perder el tiempo

“You want to live — but do you know how to live? You are scared of dying — and, tell me, is that kind of life you lead really any different from being dead” – Seneca

No puedo perder el tiempo haciendo cosas que no quiero hacer, porque el tiempo es de lo que se compone la vida. A veces vivo como si no fuera a morir nunca. O lo que es lo mismo, me muero como si no hubiese vivido nunca.

Decía Confucio que todo el mundo tiene dos vidas y que la segunda vida empieza cuando te das cuenta de que sólo tienes una. El tiempo pasa volando, hoy tengo 26 años pero hace tan sólo un par de días tenía 20.

Uno de mis grandes ídolos decía que daría todo su patrimonio (~$20M USD) por ser 3 años más joven (tiene 46). No me imagino lo que daría por tener 26. O lo que darían Buffet, Gates u Ortega (Amancio, no Smith) por volver a ser jóvenes. Si pudieran cambiar su edad a cambio de su riqueza, dudo que no lo hicieran.

Tengo algo más preciado que todos esos grandes nombres juntos.

2. Sólo existe el ahora

“I’m living like there is no tomorrow, because there isn’t one.” – Don Draper

Algunas personas, muy bien intencionadas, se han preocupado por mí y me han intentado animar diciendo «ya queda poco».

Pensaba: “¿Queda poco para qué? ¿Para volver a ser feliz? ¿Para volver a ser normal? ¿Acaso lo estoy pasando mal?”

No puedo esperar a que termine el tratamiento para estar bien. Tengo que estarlo desde ya. Si no eres capaz de ser fuerte en la enfermedad, tampoco lo serás cuando tengas salud. Si no estás en paz cuando estás solo en tu habitación comiendo techo luchando contra tus crisis existenciales, tampoco lo serás cuando lo tengas todo más claro.

Si no eres feliz ahora, no lo serás cuando tengas pareja, hijos o perro. Tampoco cuando tengas fama o dinero. No hay nada ahí afuera que te pueda ayudar en esa misión. La fortaleza mental es lo más importante y, por suerte, sólo depende de ti.

Tampoco puedo seguir viviendo en modo provisional, pensándome que mi vida, mi verdadera vida, aún no ha llegado. Porque mientras tú estás soñando, la vida se te escapa. Y muy rápido.

Chico, si buscabas el momento perfecto para besarla, era ese.

3. Control de las emociones

“Desire is a contract that you make with yourself to be unhappy until you get what you want.” – Naval Ravikant

He aprendido que no soy lo que pienso, ni lo que siento, ni tampoco lo que deseo. Esas cosas no definen mi identidad. Y no las definen por una simple razón. No tengo una identidad definida. Como diría Patrick Bateman: «I simply am not there».

Me gusta la analogía del cielo para entender quién soy. Imaginaros un cielo. Sobre ese cielo pueden venir nubes. Esas nubes son los pensamientos y emociones. Pero yo soy el cielo, no las nubes. Las nubes se van eventualmente, el cielo permanece. Pasándolo a limpio, tengo sentimientos y emociones, pero no dejo que estos escriban el guión de mi vida.

También tengo que tener cuidado con lo que deseo, porque el deseo se puede convertir en una condena mortal. A los simios aún nos cuesta demasiado mantener a raya tanta dopamina y tantos estímulos. Tu mente no es tu amiga, amigo.

Además, es bien sabido que controlar tus emociones es una cuestión de educación.

4. Nunca quejarse

“When you complain, you make yourself a victim. Leave the situation, change the situation, or accept it. All else is madness.” – Eckhart Tolle

Mi mundo se divide en dos tipos de personas: llorones y luchadores.

Siempre hay alguien que le está yendo peor que a ti. Aún así, en las peores condiciones imaginables, yo no veo víctimas, veo sobrevivientes. Ver a una persona como víctima es faltarle a la dignidad.

Hay que recordar que en toda la historia de la tierra, la extinción siempre ha sido la regla y la supervivencia la excepción. Así que agradece que puedas disfrutar de este mundo un día más sin que te coman los leones.

Si te quejas todo el día, llegará un día donde serás tan bueno quejándote que nadie te podrá rebatir tus quejas. Pero no por ello tendrás razón. También es cierto que quien no llora no mama y que quizás con esa estrategia consigas que te hagan caso. Pero no quita lo esencial. Seguirás siendo un llorón. Como dice un gran amigo mío: “Sobran excusas y faltan pelotas”.

Yo tendré millones de defectos, pero nunca seré un llorón.

5. Alegría y humor

“Be happy for no reason, like a child. If you are happy for a reason, you’re in trouble, because that reason can be taken from you.”― Deepak Chopra

En el mundo faltan personas como Emilio Duró. Hola Senior Manager, ¿por qué tan enfadado? ¿Te han bajado las ventas de yogur desnatado un 32% este trimestre? Vaya por dios, ¡qué tragedia! Lo mejor que puedes hacer es suicidarte.

La mayoría de cosas en la vida no importan demasiado. Importan tu familia, tus amigos y tu salud, pero más allá de eso nada importa demasiado.

Para mí la vida es un chiste mal contado. No hay que tener miedo a nada, ni siquiera a la muerte. Dice Taleb que antes el mayor miedo de un hombre era una muerte sin gloria. Hoy el mayor miedo es la muerte a secas.

Quizás el sufrimiento sólo puede existir si nos tomamos demasiado en serio las bromas que los dioses deciden gastarnos de vez en cuando.


Supongo que lo que trato de decir es que no he cambiado mucho, por no decir nada. Y si he cambiado en algo, no tengo muy claro que haya sido hacia mejor.

La vida sigue, amigos, pero si por casualidad algún día encuentro algo de sentido en medio de este caos os lo haré saber. Por eso no os tenéis que preocupar.

Puede que después de todo esto, cuando le ponga el broche final a esta extraña etapa, puede que para entonces me esté esperando el día de mi suerte. Pero también puede que mi suerte siempre haya estado a mi lado y nunca me haya dignado a darle las gracias por su compañía.

“Pronto llegará,

El día de mi suerte

Sé que antes de mi muerte

Seguro que mi suerte cambiará”

— Hector Lavoe (El día de mi suerte)

Autor: Fede Buldin

Sin profundidad y sin temática, pero con mucho estilo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s